Estoy en crisis… ¿de edad?

Estoy cansada. Cansada de buscar, cansada de escribir, cansada de no encontrar, cansada de leer, cansada de no obtener respuestas y cansada de que nada te corresponda. Cansada de intentar cambiar mi pensamiento, cansada de tratar de seguir optimista, de decir que no soy soñadora y todo es posible, de tratar de demostrar que soy buena en lo que hago. No he parado.

Soy yo, en comiquita…porque a veces la vida es un dibujo animado. Esta foto me la hizo mi «Mon Cherie», en Allariz, en un camping y disfrutando de cosas que nunca había hecho…además de seguir escribiendo e intentándolo

Toda la vida he trabajado, toda la vida he estudiado y toda la vida he tratado de ser mejor. No descanso. Escudriño cada espacio de Google, leo todo lo que se me atraviesa, no dejo de entrar en Linkedin, en Facebook, en Twitter, en Instagram, en Pinterest para que alguna luz me llegue al cerebro. Escribo, veo sitios web y blogs; escribo enviando propuestas y recibo  algunas respuestas. Me alaban, me ensalzan… hasta ahí. ¿Emprender? Claro, muy fácil. Intentas, te haces autónoma, pagas una pasta cada mes, te endeudas con el Seguro Social, te cobran hasta de donde no tienes y quiebras. Pides créditos para emprender y terminas endeudada hasta la médula. No duermes, no descansas y no pierdes la esperanza.

Buscas otro camino y vuelve a empezar el círculo. Te das cuenta de que estás en una etapa llamada Edadismo, un término que en mi vida había escuchado y luego de enterarte que te discriminan por la edad (y hasta por tu género), caes en cuenta que tu Edadismo comenzó antes de los 45 años. Pero ¡Dios! Si a los 35 me consideraban vieja, ¡imagina a los 53! Pero es que soy una chama, como dicen en mi otra patria, una patria donde me sentí útil y querida, donde no me pesaba la edad ni el cansancio. Pero es que también amo España, mi otra patria, la de mis padres, ahora mía. Necesito ganar la Lotería. ¿Será eso? ¿Cuál lotería? Será continuar, intentarlo, no dormir y llegar a los 80 en ese intento. En este país, si eres Autónomo no tienes derecho a nada. Los jóvenes no consiguen trabajo, se van de este país; a los mayores de 45 tampoco le dan empleo…me pregunto, ¿Quién trabaja? ¿Quién tiene derecho?

El otro día terminé indignada. Leyendo el feed de Facebook (que a veces me cuelgo porque termino enterada de mil cosas), llegué a una publicación que compartió “Acción de Mujeres” con el siguiente titular: Rocío Fernández-Ballesteros propone ampliar la edad de la jubilación hasta los 80 años”. Y me llamó la atención porque ya mi madre me había hablado de ella.

Esta Psicóloga iba a ser investida (ya lo habrá sido) como Doctora Honoris Causa de la Universidad de Salamanca. Pero esto no es lo que me llamó la atención. Esta señora tiene 80 años, se encuentra totalmente lúcida y productiva intelectualmente. Mencionó que la jubilación no debería ser obligatoria y que cada quien debía decidir cuándo llega su momento. Pues que os puedo decir, que  esta página de Facebook, Acción de Mujeres, supuestamente feminista (que es lo que más me indignó porque yo sí soy feminista y lo sabe quienes me conocen), compartió dicho artículo calificando a esta señora de “vejestorio” (exactamente dijeron esto:  “Pero este vejestorio que se piensa..?”)  y de ahí para adelante entre ella y otros y otras más, insultaron a esta señora que ha trabajado toda su vida, que ha luchado y que sigue produciendo. ¿Pero es que aquí ser mayor es ser inútil? ¿Será que debes rendirte cuando llegas a cierta edad, sentarte en una mecedora (que las amo) y dejarte morir? Pues fíjate que tengo 53 años y estoy aprendiendo a andar en bici…si lo sabe esta mujer de Acción de Mujeres…ya os puedo contar qué dirá de mí. Sin contar, que mi mano siempre la toma Mon Cherie…menor que yo (no os digo cuánto)…

Sí, esta loca soy yo. ¿A qué me veo guapísima? (y sin arrugas…un poquitito de truco hay) Aprendiendo andar en bici a los 53 (mi mejor edad…para seros sincera)

Será seguir escribiendo, seguir buscando, seguir ofreciendo, seguir aprendiendo, seguir creando…y seguir riendo. La mecedora, solo para sentir el balanceo y el viento en mi rostro. No queda otra sino reir, sobrevivir, soñar…y sentarte (para no cansarte).

Algunos dirán…pero ¿cómo escribes esto en tu página?. Escribo en ella porque esta es la vida y no debemos escondernos de ella. Porque reímos, sufrimos, lloramos, gritamos, nos caemos, nos levantamos y seguimos. Yo valgo muchísimo…como tú que me estás leyendo. Así que no desfallezcas nunca y sigue adelante… Y bueno, pues si llega un ángel por ahí y quiere mis servicios de Periodista…jeje…aquí estoy (primera Consulta Gratuita)

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